El último de la fila: Las palmeras del barrio San Felipe
Como un par de centinelas espigadas, dos palmeras de abanico mexicanas (Washingtonia robusta) custodiaban en su momento la entrada de la primera oficina de El Malpensante, en el barrio Teusaquillo. Ahora, a unas pocas cuadras de nuestra nueva madriguera en el barrio San Felipe, un grupo de esas mismas “palmeras con enaguas” –como las llaman los españoles por las hojas secas que guardan en su tronco– nos observan desde alturas augustas. Les rendimos homenaje con esta serigrafía de la artista Patricia Correa, vecina del barrio y dueña de la galería El Azulejo de San Felipe.
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