Un hombre muy pero que muy viejo

La historia cuenta que el viejo Tom Parr estaba bastante bien de salud a sus 152 años hasta que el aire nocivo y contaminado de Londres acabó con su vida en 1635. Una historiadora investiga las hipótesis modernas alrededor de los hábitos de este supercentenario, inspiración de la famosa marca de whisky, y rastrea el negocio fraudulento de la longevidad que se gestó en su nombre en el siglo XIX.

POR Katherine Harvey

Marzo 31 2026
Thomas Parr

Retrato de Thomas Parr. ©Wikimedia Commons

ACERCA DEL AUTOR


Historiadora, investigadora y escritora. Tiene un doctorado en historia del Kings College en Londres. En los últimos años se ha dedicado a estudiar la historia de la sexualidad en la Edad Media. También ha colaborado con artículos en revistas académicas y periódicos como la BBC History Magazine, History Today, Aeon y The Atlantic. Actualmente es profesora del Birkbeck College y de la Open University. Este texto se publicó originalmente en inglés en la revista Public Domain Review.

Este contenido es solo para suscriptores

Si ya eres un suscriptor inicia sesión acá

Si aún no eres un suscriptor, te invitamos a ser parte del Malpensante

Suscribirme